😪 20 de Junio, una fecha que jamás olvidaré😪. Y hoy, a un mes de tu partida, aún no tengo las palabras ni la fuerza necesaria para hacerle entender a mi mente, mi corazón y el alma, que te has ido, que físicamente no te puedo verte, no puedo abrazarte y no puedo acostarme en el piso contigo a como lo hacíamos cada fin de semana 😪.
A veces, simplemente me siento en el sofá viendo cómo Ramiro está pegado a la puerta, dormido (me da risa) y comienzo a recordar cada momento en el que nuestros corazones se unían para dibujar el mapa de la felicidad....
Debo confesar que aún mi subconsciente me traiciona y quiere hacer salir de mi boca muchas palabras que te decía al llegar a casa o simplemente al acostarme, como por ejemplo: "Samantha vamos a acostarnos", oración que acompaña ese vacío que de vez en cuando se siente en nuestro cuarto y hace pintar lágrimas en mi rostros, pues veo tu camita y no estás, aquella que, a pesar de haber pasado ya cierto tiempo, no he sido capaz de guardar😪😪.....
Te confieso que a veces un abrazo es reconfortante y escuchar palabras de alimento tranquilizan este dolor que aún siento, dolor que con el tiempo sanará ya que tuve los mejores 14 años de mi vida a tu lado, 14 años en lo que te Vi feliz, te vi hacer muchas travesuras y ser la jefa 🤭 pero sobre todo, luchar juntas hasta el último día...
A un mes de tu partida decidí escribirte tal cual como solia hablarte, por qué sé que todavía tengo cosas que soltar, permitirme sentir este duelo y hacerle frente para sobrellevar tu partida. Y aunque con estas palabras me quedo corta, tu sigue siendo feliz en el cielo, sigue jugando con el Negro, el Michigan, La Negra y la Choco (aquellas amigas que te conté) y Timoteo, tu perriamigo de la esquina, seguí siendo feliz mi bebé, yo aquí te seguiré queriendo 🥰 con el alma.

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